El grupo ecologista Sagarrak junto con los sindicatos ESK, ELA y LAB se unen para reclamar una movilidad sostenible segura y saludable a los centros de trabajo. Tomando como referencia la planta de Sidenor en Basauri, estas organizaciones han elaborado un estudio sobre cómo se acude al trabajo en la planta de Basauri.
La motivación por una movilidad más sostenible tiene en su origen la necesidad de abordar esta problemática que tiene muchos aspectos: de género, económicos, siniestralidad, salud y por supuesto ecológicos. En el contexto de la crisis energética en la que vivimos y la crisis climática (declarada en Euskadi ya en el año 2019) es aún más relevante abordar propuestas de cambios en nuestros hábitos de movilidad.
La preocupación por el aire que respiramos en Basauri viene motivada por estar situada en la región del Bajo-Nervión con todo un histórico de episodios de contaminación del aire y de planes que quedan en el aire (nunca mejor dicho). En concreto Basauri tiene varios focos industriales y de tráfico que lo hacen un lugar idóneo para tomar medidas que mejoren la calidad del aire y la salud de su ciudadanía.
La presencia de varios centros de trabajo con alta afluencia de personas a diario como puedan ser la propia Sidenor, la planta de Bridgestone o el Mercabilbao suponen un reto para el municipio ante la gran afluencia de vehículos a diario que circulan por sus carreteras para llegar a sus puestos de trabajo.
La legislación vasca obliga a todas las empresas con al menos 100 personas a su cargo en uno de los turnos. Desde noviembre de 2022 estas empresas están obligadas a tener un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo.
Tras varias investigaciones y con la colaboración del Ararteko, es palpable que ni la administración pública ni las empresas privadas disponen de estos planes. Además es también evidente y se constata la falta de interés por parte del Gobierno Vasco para hacer velar por el cumplimiento de las leyes: hasta la fecha no se ha realizado ninguna actuación de vigilancia al respecto ni se ha mostrado el papel ejemplarizante de la administración pública tal y como lo requiere el Decreto 254/2020 de 10 de noviembre sobre Sostenibilidad Energética de la Comunidad Autónoma Vasca.
Tanto Sagarrak como ESK, ELA y LAB analizaron la situación en la planta de Sidenor en Basauri y tras las respuestas evasivas y falta de información por parte de la empresa decidieron pasar a la acción y analizar ellos mismos cómo se mueven las personas hasta la planta de Basauri. La hipótesis de partida era que la gran mayoría acuden al centro de trabajo en vehículo privado y solas, sin compartir coche y con un uso simbólico de medios más sostenibles como el tren, bus, bicicleta o caminar. Además, la presencia de muchas personas de empresas subcontratadas en la planta y la falta de plazas de aparcamiento en la fábrica para ellas genera un extra de tensión en el tráfico del polígono Artunduaga y zona del Bilbondo.
Todas estas hipótesis se confirmaron y se ven agravadas por los datos obtenidos. En la encuesta realizada han participado 485 personas lo que supone un porcentaje muy representativo de la situación en la empresa. En el caso de los trabajadores de “plantilla” de Sidenor contestó un 48,5% de la plantilla.
A través de la sencilla encuesta realizada entre los trabajadores en horario laboral y gracias a la gran labor voluntaria de diseño y recogida de datos por los representantes sindicales promotores del proyecto, se llegan a datos tan interesantes como que solo el 14% de la plantilla es de Basauri. Esto se ve reflejado en una movilidad en la que domina el uso del coche privado de manera individual para ir a trabajar, esta modalidad asciende al 76,3% del total de respuestas, seguido muy de lejos de las personas que vienen en tren y que son el 9,28%.
Se puede estimar que al menos 700 personas individuales circulan con sus vehículos a diario por Basauri para acudir a la planta de Sidenor a trabajar.
Si extrapolamos estas cifras a otros grandes centros de trabajo en el municipio, a buen seguro que esto está teniendo un impacto sobre el uso del espacio en Basauri y sobre el aire que se respira en Basauri y por tanto de la salud de la ciudadanía.
Las promotoras de la encuesta destacan que a la pregunta de si estarían dispuestas a modificar la forma de ir al trabajo si la empresa incentivase otros medios más sostenibles, el 60% de las personas que acuden en coche al trabajo responden afirmativamente, y el 16% no lo sabe, es decir que hasta un 76% de las personas que van al trabajo estarían interesadas en valorar otras opciones para ir al trabajo. Recordemos que uno de los objetivos principales de los Planes de Movilidad al Trabajo según el Decreto 254/2020 indica que “deberán incluir todas aquellas medidas de transporte que en su conjunto vayan dirigidas a racionalizar los desplazamientos al centro de trabajo y, sobre todo, a terminar con el uso ineficiente del vehículo privado, tanto de las personas trabajadoras como del personal proveedor, personas visitantes y clientes.” (Art.34.2)
Por último, en la presentación de los resultados de la encuesta se mostró el cálculo en términos de emisiones o de huella de carbono que suponen todos estos desplazamientos desde los distintos lugares de residencia. Con la información disponible se estima que los desplazamientos al trabajo a la planta de Sidenor equivalen a 1.490 toneladas anuales de CO2 equivalente. Este impacto es muy relevante y si se hubiese de pagar en los mercados de compensación de emisiones en los que se ha llegado a pagar a 100€/tonelada, esto podría suponer un desembolso para la empresa de 150.000€ al año, lo cual supone ya de por sí un buen punto de partida para incentivar la reducción de estas emisiones, aunque sea únicamente por el impacto económico si se mide en estos términos de mercado de emisiones.
Tal y como expresó en la charla Martín Lallana, responsable de LAB para la transición ecológica, no solo se trata del impacto económico sino que existe un sesgo de género con un predominio masculino del uso y de la propiedad de los vehículos, así como un grave problema de salud laboral: el 10% de los accidentes laborales son de tráfico, de los cuáles el 70% son in itinere.
Por su parte Aitor Murgia, responsable del gabinete de estudios de ELA, expuso los impactos de las emisiones del transporte sobre el total de emisiones y desarrolló la necesidad de que aspectos como los planes de movilidad al trabajo tengan su espacio en las cláusulas de los convenios colectivos como única medida para evitar que queden en papel mojado ante la falta de interés de empresas y gobernantes por cumplir las leyes en vigor.
Por su parte, el representante de Sagarrak destacó que ahora es el momento de que la empresa cumpla sus obligaciones con los trabajadores y ponga en marcha el Plan de Movilidad al Trabajo y convoque la mesa de movilidad en la que poder discutir y acordar las acciones concretas para una movilidad más sostenible, segura y saludable en la empresa. También agradeció la gran colaboración de las personas que han desarrollado el proyecto y que con un poco de voluntad este tipo de encuestas son replicables en muchos otros lugares.