Pregunta: ¿ merece la pena visitar esta especie de museo sobre la gestión de nuestra “basura”? SÍ !. la información que podemos ver en él nos sorprenderá, nos hará reflexionar y formular un montón de preguntas.
Este laboratorio de investigación sobre la basura, su gestión y las posibilidades de recuperación de las diferentes materias para introducirlas en procesos productivos, se encuentra en el Parque Tecnológico de Zamudio.
Llegar hasta este lugar desde Basauri ya es un primer reto de sostenibilidad ya que supone combinaciones de transporte público que resolvemos de la mejor manera posible. Una pequeña muestra de que la movilidad sostenible no se tuvo en cuenta cuando se desarrolló este polo industrial que atrae a cientos de trabajadores a diario.
Nos encontramos en la puerta del WasteLab con Xabier que será nuestro guía por las instalaciones, veterano guía de las visitas educativas de otros centros de gestión de residuos (Artigas).
¿De dónde venimos y a dónde vamos en la gestión de residuos?
Empezamos la visita en un largo pasillo planteado como una línea del tiempo en el que podemos ver de forma gráfica como tratábamos los residuos, como los tratamos hoy en día y cuál es el planteamiento de futuro .¿Qué hacíamos en 1975 con la basura? Pues muy sencillo: enterrarla.
Dime dónde vives y te diré qué residuos y cantidad produces.
Es evidente que el tipo y la cantidad de residuos es diferente en el medio rural y en el medio urbano. Años atrás la reutilización y el aprovechamiento era casi total en el medio rural. La globalización ha hecho que también los residuos se acumulen en este entorno. Hoy en día encontramos en nuestras calles contenedores de diferentes colores para las diferentes materias que componen nuestros residuos.
Si viajamos hacia atrás en el tiempo algunos años atrás recordamos los recicladores de cartón y papel, el retorno del envase al efectuar la compra y que los camiones de reparto de bebidas recogían los envases para su retorno a las fábricas donde se higienizaban para su reutilización.
Siguiendo la línea del tiempo nos encontramos con dos hechos importantes: el inicio de la incineración ( en 2025 se pone en marcha la incineradora de Zabalgarbi) y la llegada del contenedor marrón para los restos orgánicos a nuestros pueblos.
Ante la colmatación de los vertederos la solución tecnológica: la incineración. Esta opción disfrazada hoy con el nombre de “valorización energética” fue contestada por el movimiento ecologista que siempre ha defendido las cuatro erres: reducción, reutilización, recuperación y reciclaje.
Esta es la jerarquía de tratamiento que establece la Unión Europea en la cual se relega al último lugar la valoración energética y el vertido. La directiva europea (2008/98/CE) sobre el tratamiento de los residuos señala la prioridad de la reutilización y el reciclado frente a la valorización energética ya que son las mejores opciones ecológicas. Nuestra administración optó por la incineración, obviando los problemas ambientales por emisión de gases tóxicos y la contaminación depositada en las cenizas. La Unión Europea también fija unos porcentajes de recuperación de los residuos municipales. En concreto fijaba para este 2025 que el porcentaje de materia recogidas para su reutilización había de llegar al 55%. En nuestra comunidad no llegamos al 27%. La próxima y lejana meta es el 2030 en el cual hemos de llegar al 60% de recogida selectiva.
El contenedor marrón y la materia orgánica.
El residuo orgánico es la parte más importante en peso de nuestra bolsa de basura (entre el 36 y el 40%). Recuperarlo separadamente es muy importante y su aprovechamiento es, en este momento, la generación de compost (abono orgánico). A futuro el planteamiento es generar gas: biometano. El plan integral de gestión de residuos de nuestra comunidad abandona prácticamente el compostaje y opta por una gran infraestructura para la producción de biogás.
Mientras que el uso de los contenedores de papel, vidrio y envases esta normalizado. Generalizar el uso del contenedor orgánico, es decir, convencer a la ciudadanía de la importancia de la recuperación de los residuos orgánicos, requiere una gran labor de información y concienciación.
Hablemos de cifras, nos ayudarán a pensar.
En Vizcaya el año pasado generamos 547 kilos por persona, un kilo 400 gramos por persona y día. El 74% por ciento de los residuos va al contenedor gris. Sólo recuperamos de forma selectiva el 26 por cierto.
Observa la tabla de datos*:
total basura recogida | 635.123 toneladas |
Bioresiduos | 19.710 tn |
papel-cartón | 58.421 tn |
Envases ligeros | 22.183 tn |
Vidrio | 29.534 tn |
plásticos no envases | 1.832 tn |
reutilización | 38.618 tn |
voluminosos | 20.755 tn |
residuos de construcción | 113.285 tn |
residuos peligrosos | 452 tn |
*Estudio de caracterización de los residuos 2025 realizado por Garbiker.
Y si analizamos nuestra bolsa de basura? ( la que echamos al contenedor gris).
El 72% de su contenido sería reciclable si fuese depositado de forma separada en su contenedor correspondiente. De este 72% el 38% es materia orgánica. Sorprendente, ¿no?
¿Qué pasa con los envases y los plásticos que van al contenedor amarillo?
Hablar de este tema nos llevaría a escribir un libro. En el Waste lab nos explican que son recogidos y gestionados en la planta de Beotibar ( hemos solicitado visitarla). Anualmente entran en esta planta 23.000 toneladas y son separadas en 10 fracciones teniendo en cuenta la materia de los residuos. En el futuro esta planta aumentará su capacidad a 40.000 toneladas.
¿Y los residuos textiles?
¿Sabías que en Euskadi desechamos 50.000 toneladas al año de ropa? Un total de 23 kilos por persona. casi la mitad ( 24.892 tn) acabaron en la incineradora, 16.942 se eliminaron en vertederos y solo un 185 (8.787 tn) se recogieron de manera selectiva.
Finalizamos la visita en la exposición de diferentes ejemplos de creación de objetos ( bolsos,vestidos, muebles,...) con materiales recuperados.
Conclusiones: no hay más alternativa que racionalizar nuestro consumo. Reducirlo significa reducir los residuos.
Por otro lado la información y la concienciación son las líneas básicas para generar ese consumo responsable y la adecuada gestión de los residuos desde nuestras casas: separar las diferentes fracciones.
Aquí acaba lo que podemos hacer cada uno de nosotros/as. Ahora le toca a la administración generar procesos de gestión racional ( recogida, transporte,...) que hagan posible la recuperación y reutilización de las diferentes materias para su reintroducción en el proceso productivo ( la economía circular)
En adjunto puedes leer el artículo publicado en el periódico "El Correo" el 11 del 12 del 2025.