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  • 12 May, 2021

    Reconociendo los árboles de San Miguel: la importancia de una gestión sostenible del arbolado urbano

    En el marco de la I Semana del árbol urbano de Basauri - #basaurikoarbolak, desde Sagarrak se organizó un itinerario el pasado 9 de mayo de 2021, domingo, para dar a conocer la biodiversidad arbórea de este barrio; con el fin de enriquecer las explicaciones, puntualmente se abordaron otras temáticas relacionadas con las formas de vida, como la fauna e insectos del entorno, la vegetación de campiña próxima, la cultura popular o el trabajo de la asociación de vecinas de San Miguel.

    Nos juntamos más de una veintena de personas, que disfrutamos de una preciosa mañana primaveral y de la hermosura de la vegetación del núcleo, que en estas fechas se muestra espléndida.

    De la mano del guía de Ekologistak Martxan, Eduardo Renovales, comenzamos el paseo junto a la iglesia de San Miguel, en Nekazarien Plaza, en cuyo entorno se localiza el conjunto de árboles más viejos que visitamos durante la jornada, y que destacan por su tamaño y edad. Son destacables por su número los robles del país (Quercus robur), con más de una docena de ejemplares, que se encuentran acompañados por acebos (Ilex aquifolium), hayas (Fagus sylvatica) o arces (Acer campestre). También se localizan varias especies exóticas, como el avellano de Lambert (Corylus máxima var. Purpurea), la picea común (Picea abies) o la catalpa común americana (Catalpa bignonioides).

    En esta primera parada aprovechamos para destacar el edificio de la iglesia como un punto de interés natural, ya que la cubierta de uno de los laterales presenta una vegetación superficial con abundante floración de interés para los insectos. En este viejo edificio se encuentran numerosos agujeros que son aprovechados por las palomas y que son susceptibles de servir de hábitat de vencejos, gorriones e incluso lechuzas.

    En la parada frente a la rotonda de la Taberna Mayor estuvimos hablando de la vegetación de campiña, un espacio particularmente rico y diverso, fruto del abandono de las huertas, del cultivo de otras y del crecimiento de los setos que las delimitan. En este entorno señalamos el peligro de las especies invasoras, como el plumero de la pampa (Cortaderia selloana), con una gran población próxima. Debajo del gran fresno (Fraxinus excelsior) de la zona, recordamos la plaga que está diezmando esta especie en Europa y que también pone en peligro a estos árboles legendarios en Euskadi. Junto al edificio de Castilnovo Plaza, un enclave con predominio de especies exóticas, pudimos explicar la problemática de las podas, como en el caso del plátano de sombra, Platanus acerifolia, ya que los ejemplares del lugar las sufren de forma frecuente y drástica, y frente a ellos crece un gran ejemplar de más de 20 metros, que se desarrolla espléndido casi sin ellas.

    Posteriormente nos dirigimos hacia el Parque Pinceles, pasando por la calle Basauri. En este trayecto, llama la atención la cuidada composición de los jardines, destacando las especies caducifolias frente a las perennes, y las exóticas frente a las autóctonas. Realizamos en la misma un par de paradas, donde conversamos sobre la hermosura de los liquidambar (Liquidambar styraciflua) plantados para el deleite visual, dada su variabilidad cromática con las estaciones y la problemática de los eucaliptos (Eucaliptus globulus) en los montes. También observamos los magnolios (Magnolia grandiflora), el árbol siempreverde de las grandes hojas verdes. Nos llamaron la atención los abedules llorones (Betula pendula youngii), con sus grandes ramas caedizas.

    En el Parque Pinceles realizamos la parada en el estanque que recuerda los desaparecidos lavaderos de la zona. En esta zona reseñamos la potencialidad de estos lugares como humedales urbanos, ya que si se deja crecer la vegetación podríamos tener libélulas, anfibios, insectos, todo un retazo natural en pleno corazón del barrio. Este parque es un centro neurálgico para San Miguel, aquí se organizan múltiples actividades sociales y festivas.

    Posteriormente realizamos un par de paradas en la zona más antigua del barrio, donde hay buenas muestras de especies exóticas: palmeras canarias (Phoenix canariensis), castaño de indias (Aesculus hippocastanum) e incluso un gran cedro del Atlas (Cedrus atlantica), entre otras muchas. Desgraciadamente, el trabajo de la vecindad en los jardines, que hace años gestionaba de forma autónoma lo que se plantaba, como rosales y otros arbustos, se ha perdido en favor de un trabajo más económico para el Ayuntamiento, que los eliminó y convirtió en meras zonas de hierba.

    La última parada resultó especial: es un enclave a la entrada de San Miguel, próximo a la gasolinera, donde se ha creado un miniparque con una circulación de agua, como resultado de la colaboración entre la Asociación de vecinos del barrio y el Ayuntamiento de Basauri. En este entorno se han plantado alisos, especie autóctona de zonas húmedas, (Alnus glutinosa), el río presenta vegetación acuática espontánea, se ha revegetado un talud rocoso con numerosas flores y se la ha dotado de equipamiento urbano (bancos y fuente). Un pequeño espacio que ha sido diseñado con mimo, y se nota.

    En definitiva, una jornada agradable, con una decena de paradas que facilitaron el diálogo entre los asistentes sobre temáticas vinculadas a la biodiversidad, se promovió el conocimiento del entorno de la propia riqueza natural de San Miguel y se plantearon opciones para mejorarla.

  • Casa Torre de Ariz
    c/ Fco. Kortabarria, sn. – 2º
    48970 Basauri - Bizkaia

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